martes, 14 de mayo de 2013

¿Qué es real?

Cuestionarse la realidad del mundo que conocemos es algo que los humanos hemos hecho desde varios siglos aC. Aun así, la mayoría de gente de hoy en día no lo ha intentado nunca. Es más, si se lo preguntas tal vez te conteste con que es una tontería.

Saber que es real es algo que no se puede asegurar. Podéis decir que lo que veis es real, pero la vida no es tan simple. Lo que tu percibes del mundo es una cosa y lo que de verdad hay otra. ¿Acaso puedes asegurar que una silla es como la ves? Nosotros los humanos usamos mayoritariamente la vista para conocer objetos, pero otros animales usan el olfato, como los perros. Mientras que nosotros vemos una silla pudiendo ver de que color es, el perro la huele y puede saber si alguien se ha sentado en ella. Pero, ¿Que es más real?, ¿Que la silla es verde o que alguien se ha sentado en ella?, ¿Ambas cosas?. La respuesta es ni una ni la otra. Son percepciones. La información de los sentidos requiere unos impulsos ajenos al objeto (luz para la vista, aire para el olfato) y además un cerebro que procese la información que se obtenga. Esos ya son dos factores que pueden alterar la realidad de la silla aumentando la posible falsedad de lo que creemos saber. Se le podrían añadir algunos mas, por ejemplo, si alguien, con antelación a que tu veas la silla, te dice que es verde tu ya iras predispuesto/a a pensar que lo es.

Resumiendo, no nos podemos fiar al ciento por ciento de lo que vemos, oímos, tocamos... Aunque lo seguro es que existe dicha silla, aunque no podamos saber como es, estar está ¿verdad?


Bluehead

Tedio.

                       Tras mucho pensar, había encontrado la palabra: tedio. Era la definición perfecta para tal momento. Con los conocimientos básicos asimilados (y sabiendo internamente que la práctica, aunque aburrida y prescindible, no era del todo innecesaria) me dejé llevar de la mano por la ola de imponente pereza que me atormentaba, cediéndole todo el terreno que requiriese en lo que a mis actos respectaba. Y fue así como acabé aquí, con las manos manchadas de sangre.
                     Aunque suene a tópico, lo primero que haré sera anunciar lo que muchos ya supondréis que voy a decir: no es culpa mía. Y aunque quizás lo sea (y mi vaga menta baraja tal posibilidad, creedme, sólo que no le da tanta importancia como a la trayectoria de estas palabras) yo sigo defendiendo mi inocencia. La culpa es del aburrimiento, del tedio. Él me impulsó a hacerlo.
                  Pero no le acusen tan a la ligera; sé que tiene sus razones para considerarse libre de culpa tan bien como sé que no le faltan argumentos para defender la necesidad de haber llevado a cabo tal atrocidad. Al fín y al cabo es un buen chico, siempre saluda, hace deporte, come variado (con sus cinco raciones de frutas y verduras al día... ¡como mínimo!) y lee mucho. Así que suponiendo que sea el tedio el culpable, no creo que sea merecedor de castigo alguno, ya que es una buena persona.
                 En realidad, la culpa es del padre del tedio. Aquel carnal personaje, dueño de un inmoral carácter que le muestra tal y como es ante los ojos de todo personaje que podamos concebir, fue el encargado de fabricar a nuestro querido tedio. Así es como, en lo que a mi respecta, es don Alfredo, el misántropo progenitor del tedio, quien debería ser desollado (y alguna que otra cosita más, pero sin pasarse) debido a tales crímenes.
                                                                         Nachokage

Antes de leer el blog...

Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.