lunes, 21 de julio de 2014

Desconexión

Aquí, aquí no llega la luz. Esa luz que me traías. Esa luz que te seguía como un perro. Esa luz, ya no está. Aquí, en el fondo del mar, donde todas las esperanzas se ahogan. Aquí, donde dedico todas mis palabras a la tenue lumbre que me proporcionaba tu pelo en contra del Sol. Aquí, donde todos los epitafios son consignas y cantos a las estrellas visitantes que nos acompañan todas las noches de desenfreno en las que acabamos estrellados contra el árbol roído y carcomido en el que depositábamos las cenizas de nuestras vidas. Pienso, pienso, pienso y vomito todo lo que pienso. Maldita la hora en la que acaricié la luz. Y repito todas las gracias que he vivido, pensando en que todas ellas serían desgracias para cualquier otra persona. Me acerco a una cabina, pulso las teclas... "Por favor, la vida que ha marcado está apagada, manténgase a la espera..."

-Teddy Clipper

lunes, 7 de julio de 2014

Trazando la perfección

Y ahí me veía yo, un pintor sin inspiración alguna. Hasta que la encontré. Una mujer, tallada y pulida por los mismo dioses, con el poder hipnótico de la belleza en su más puro estado.
Mis ojos buscaban los suyos. Se encontraron y éstos se sumergieron en una mirada tan intensa como efímera, mientras pensaba "Te he visto".
Corrí y llegué a casa para ponerme manos a la obra. Me sentía como el mismo Picasso en su periodo azul, mientras trazaba su pelo; celeste como el cielo y ondulado como el mar.
Esbocé una sonrisa y en mis dientes se reflejaba la suya; dibujada, sugerente e indagadora, como si buscara a otra alma solitaria, a un compañero de viajes y aventuras.
Observar el cuadro era morir en vida por la magnificencia que desprendía ella en mi lienzo, pero verla en persona era... Desaparecer completamente. Existir y no existir, desvanecerse entre el humo de la ciudad y acallar las agujas del reloj mientras la vida pasaba.
-¡Al diablo el tiempo!-Me dije.-Yo quiero volver a verla.

Leithlis.

domingo, 22 de junio de 2014

Cuando el Imperio caiga

Cuando el Imperio caiga, nosotros estaremos lejos. Tan lejos, que nuestras sombras parecerán las sombras de las montañas más altas de la galaxia, entrelazándose unas con las otras, como una orgía de la naturaleza. Viajaremos a lo largo y ancho del espacio. Solo con soplar, será la brisa que moverá las estaciones de la Tierra. Supongo que estaba escrito. En alguna biblioteca remota, pérdida en el tiempo y el polvo. En algún manuscrito aburrido. Somnoliento. Dormido. Tan dormido, que Morfeo estaba celoso de su sueño. Mírate. Tan dormida, que las estrellas pueden permitirse el lujo de bajar del cielo, estrellado en alguna cuneta, para besarte las mejillas. Sonrojadas, entran por tu ventana, saltando entre las brisas del invierno. Los árboles se acercan para verte, sorprendidos de que su misma madre haya podido crear una obra de arte como tú. Perdidos en las montañas desperdigadas del mundo. Un mundo, que por desgracia acabará, y nosotros seremos su fin. Alzaos, despertad, hijos de la naturaleza.

Teddy Clipper

jueves, 19 de junio de 2014

Leyendas y cuentos: El otro lado

“Ya no sé quién soy, que soy. De cada vez me parece que pertenezco menos a este mundo, o por lo contrario, ahora si formo parte de él, no como el resto de personas que me rodean, tranquilos, ajenos en su rutina a lo que les rodea. He desaparecido. Ya no soy nada y sin embargo sigo existiendo. “

Con un goteo rítmico, la sangre cae de la mesa, formando un enorme charco negro y pestilente que ya se está secando por los bordes. La habitación, completamente a oscuras, aun permite apreciar los cadáveres de lo que una vez fueron dos personas llenas de vida. En cada sombra, una multitud de ojos observan con frialdad cada uno de sus movimientos.

Cloc, cloc, cloc… gota a gota, un rio de sangre corre por la sala, esquivando hábilmente muebles y dirigiéndose a la esquina más oscura de la sala. Al dirigir su vista hacia ese lugar, una intensa mirada destaca sobre las demás, una mirada cargada de diversión.

Reconocería esa mirada en cualquier sitio. Era él y venía a buscar su premio. Sabía que había ganado, sabía que él le había dejado ganar. Ahora ya le pertenecía y a la vez era libre.

Con una mirada fría y seria, abandonó la residencia de sus padres para no volver a ser visto nunca.



Sam

sábado, 14 de junio de 2014

Leyendas y cuentos



Con un ruido a metal oxidado la cerradura de su celda se abre. Unos pasos se acercan a el y le ayudan a levantarse. Por primera vez le quitan la venda mugrienta que le impedía la visión y puede ver el lugar en el que se encuentra.

 Es una celda de piedra diminuta, con el suelo recubierto de paja seca y descompuesta. Manchas de algo que supone sangre están por todos lados. Unas cadenas caen del techo, oxidadas tras años de abandono. Se encuentra mirando hacia el pasillo, largo y oscuro. La persona que le ha quitado la venda está detrás de el y no alcanza a ver su rostro. Un golpe en la espalda le indica que debe andar, así que por primera vez sale de su celda y puede ver el pasillo. Es largo y estrecho, de la misma roca sucia que la celda, así que supone que se encuentra en un pasillo subterráneo. Está iluminado por una antorcha que le da al lugar un aspecto aún más tétrico, salido de la mente de un maniaco. Recorre el pasillo empujado por su carcelero durante lo que le parecen horas hasta que al final ve una puerta de madera. Al llegar, su escolta personal se adelanta para abrir la puerta, revelando al fin su aspecto. Es más alto, lleva una túnica larga de un color verdoso con  los bordes decorados en extraños símbolos, irreconocibles. Su cabeza, tapada por una capucha, queda fuera de su visión.

Tras abrir la puerta, un destello de luz cegadora se cuela hacia el pasillo, obligando a apartar la mirada. Cegado y sin saber dónde ir, otro empujón le indica que avance. La luz cada vez es mas intensa, empieza a quemar. Un instinto básico se apodera de el, necesita saber, conocer. Con el último suspiro, abre los ojos para observar, ver la fuente.

Al soltar el suspiro, ya no es el.

Sam

viernes, 30 de mayo de 2014

Pequeña fuga existencial.

Navegando entre tiras de papel, sumergido, perdido. No hay continuidad, no existe la orientación, fuimos engañados. Despójate, sin prisa pero sin pausa, de todo aprecio anterior por las cosas que te parecían importantes. Navega conmigo, junto a mí, a mi lado, enredados con largas telas, contando los hilos de nuestra vida. Vente, sin miedo, pues no hay dolor ni remordimiento, tan sólo.. Resignación. Mis palabras, vagas, débiles... Inútiles. Es raro, lo sé. Dale vueltas, piensa en ello... Y no pensarás en nada.

Escrito un sábado, 4:38 am. Dios, o quienquiera que lo maneje todo, salva mi alma.

martes, 27 de mayo de 2014

Camino y vacío

Para. Respira. No es un sueño. No es un simulacro. Esto es la vida escupiéndote en la cara. Pura realidad. Imagínalo. Todo a cámara lenta. Cada vez más. Y tú, parado, inmóvil, sentado en tu silla ves como todas tus pertenencias van derrumbándose. Todo cuanto has poseído cayendo en el suelo y estallando en mil y un pedazos. Se podría comparar a la humanidad actual. Acordes de piano resuenan y se mueven de un lado para otro en tu mente, como malditos críos llorones en cualquier parque. Estanterías, libros, discos. Todo cayendo. No lo puedes evitar y lo sabes, y por eso te levantas, y empiezas a caminar, adentrándote en la oscuridad mientras flashbacks inútiles se van rompiendo en el suelo como un millón de espejos. Todas tus cartas. Todas tus canciones. Todo ardiendo en el fuego de la eternidad. Te vas a enfrentar al camino. A tu camino. Saltarás al vacío. Recuerda. Todo. Es. Una. Puta. Broma.

-Teddy Clipper

lunes, 26 de mayo de 2014

Un recuerdo

¿Recuerdas tú peor pesadilla? Esa que consigue levantarte de la cama con un sudor frío. Esa que cada vez que miras dentro de la oscuridad se refleja en tus ojos y te hace temblar.

Yo recuerdo la mía.

Es viernes mediodia. En la iglesia, los niños de la escuela están tocando las piezas musicales que tanto llevan ensayando. Los bancos están llenos de gente, padres, vecinos, amigos...

Cambio de canción. Justo cuando van a empezar, el golpe sordo de la puerta resuena por la gran sala. Miro a mi alrededor, pero parece que soy el único que lo ha oído. Se oyen pasos en el vestíbulo, pero no son personas, se oye algo más. Una fuerte respiración.
Algo se acerca, lo oigo, y no tengo el valor para mirar.
Los pasos se paran a mi lado, desapareciendo en el eco. Una respiración acelerada choca conmigo y me recuerda que tengo que respirar.
Me quedo inmóvil. ¿Acaso nadie más se da cuenta de que está pasando?
Noto una respiración en mi costado y un fuerte gruñido. Con miedo, giro la cabeza, pero sólo consigo ver dos ojos rojizo y un pelaje negro que salta sobre mi.
En ese instante, un grito de terror escapa de mi garganta, pero ya no estoy en una iglesia.

Recuerda siempre tú peor pesadilla. No dejes nunca que se te olvide o te perseguirá para siempre.

Sam

domingo, 25 de mayo de 2014

Crónicas de un astronauta terrestre #1 - Incandescencia

Crónicas de un astronauta terrestre #1- Incandescencia

Duda. Sospecha. Trama. Guión. Transporte a un lugar desconocido. Más que guión, guia. Despierto. Recorro el habitáculo con la mirada pérdida en los bares de la noche anterior. Rostro. Mente. Pensamiento. Luz translúcida de fluorescente. Incandescencia. Aproximación. Levanto con cuidado cada una de mis dos piernas con un ojo cerrado, impidiendo así que la luz dañe mis pupilas y haga que caiga otra vez sobre la cama sudada por culpa de alguna puta pesadilla. Sol. Sol reparador. Luz cegadora. Espera inquebrantable del tiempo a algún gesto de agua cayendo del cielo. Sequía. Pasos que me llevan a la cocina. Sed de hambre y hambruna de sed. Podredumbre. Gloria y podredumbre. Religión. Hoy es domingo. Las piezas encajan pero el juego aburre. Desesperación. Vuelvo a la cueva. Vuelvo a la oscuridad, la vida aburre, la alegría mata, las flores son suicidas. Mi gozo en un pozo y mi vida en la alcantarilla. Traspapelo pensamientos con las notas de alguna guitarra desafinada. Espera. Segundo. Eternidad. Sensación de que llegue alguna tormenta para que altere mi rutina. Añoranza. Perdición. Me siento en una silla para recoger los deshechos de mi cerebro e incrustarlos en mi cabeza. Dicen que la música es el alimento del alma. Mi alma es anoréxica. Mi alma no quiere sustento. Mi alma es demasiado orgullosa. Desde que no tengo corazón, mi alma no tiene a nadie quien lo corrija, el auto-corrector es una mierda. Intento soñar cada noche. Que mis sueños lleguen a las estrellas cada amarga noche para que no se sientan solas. Desde que la luna se marchó a por tabaco nadie la ha visto por la oscuridad del cielo. Hay quién dice que huyó cavando un túnel con una cuchara. Otros simplemente se limitan a creer que se ha quedado atrapada en tus labios. Paso. Camino. Dirreción. ¿Realmente voy a alguna parte? ¿Algún día saldré de esta jungla de gasolina y plástico? ¿Moriré atrapado entre el asfalto y las ruedas? De momento cruzaré la calle...
- Teddy Clipper

sábado, 24 de mayo de 2014

El poeta

Hoy conocí a un poeta
en el parque,
donde los pájaros cantaban
y los patos se comían las
migajas de pan de los ancianos.

Estaba a su lado
en un banco, y vimos
a una pareja besándose.
Y dijo:
"Los románticos dan asco."

Y tenía razón.


Leithlis. 

jueves, 15 de mayo de 2014

Colapso

Y me planté en tu portal. No me importaba que las gotas de lluvia, suicidas, se estrellarán contra mi chaqueta. Es más, adoro la lluvia. ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas esos paseos por las calles de Madrid, cuando llovía? Pisábamos los charcos. Y te miro. Te miro y te veo. Te miro y desapareces. ¿Recuerdas cuando desparecí? Desaparecí por mi viaje. Y cuando volví no estabas esperándome. ¿Donde estabas cuando te busqué? No apareciste. Oh, vamos, no me mires así. Sabes que me fundo si tu mirada choca con la mía. Y tus abrazos. ¿Recuerdas cuando me abrazaste por última vez? Pensabas que no te iba a volver a ver, pero aquí me tienes. Cuando estuve de viaje, en el hotel, me hice amigo de los animales. Recuerdo que había un ratón por mi habitación, logré capturarlo. Lo cogí con las manos y me miraba con esa mirada de animal incauto y temeroso. Esa mirada vacía y a la vez llena. Lo dejé escapar. Huyó despavorido de mi. ¿Por qué lo hizo así? ¿Fue por mi aspecto? ¿Fue por qué estoy loco? No estoy loco. Y me besaste. ¿Recuerdas ese beso a la salida del cine? Después de eso, cualquiera se vuelve loco. En mi viaje, me daban caramelos de distintos sabores. Aún sigo sin saber por qué sabían tan mal...  Tengo que irme, amor mío. Tengo que volver, se hace tarde y está empezando a llover, como aquel día. Deja que te vuelva a cubrir de esta santa tierra antes de que los parásitos vuelvan a visitarte...

-Teddy Clipper

martes, 13 de mayo de 2014

Apología

Recuerdas las ultima vez que viviste? Seguro que no, ya nadie vive. Cada persona está enterrada en su rutina, en su veneno. El día a día, cada día igual al anterior, cada hora como la que viviste ayer, o la semana pasada. La rutina no es más que un sedante, la droga que transforma a los humanos en sumisos. La naturaleza es cruel, crea vida y la destruye sin compasión. Yo soy humano, soy parte de la naturaleza, y yo quiero vivir.

Sam

miércoles, 7 de mayo de 2014

La resurrección de Morfeo

De repente, no supe que pensar. No que decir, sino que pensar. No quería tener la mente en blanco porque eso significaba volver a caer preso del sueño. Morfeo me tenía maniatado. Solo le faltaba rematar el trabajo y dispararme en la cabeza para caer rendido. No quería dormir. No soporto la oscuridad en mis pupilas. No soporto que la oscuridad me encierre en su prisión. Yo quiero salir a la calle. Adoro el olor a noche de invierno, adoro la brisa fría chocando contra mi cuerpo incandescente a las cuatro y veinte de la mañana. Ser preso no significa ser débil, pero vivir de rodillas es de cobardes. La lumbre titilante de las farolas sobre mi pelo despeinado. El ruido de las olas del mar rebotándose contra la orilla estallando en mis oídos. "Mis héroes están muertos y mis enemigos tienen el poder". ¿Y si me transformo en mis enemigos? ¿Y si doy una vuelta entre mis pesadillas más oscuras y siento lo que es el miedo? ¿Y si salto delante de un coche que va a toda mecha? ¿Y si hago napalm? Terrorista emocional, próximo objetivo. Retengo todo lo que me aferra al pasado porque así no tengo problema en recordar que hubo un rastro de inocencia en mi. Llevo dos semanas sin dormir. El tratamiento que me recetó el médico funciona. Tengo la mente en blanco. Y ahora que me reencuentro con Morfeo para charlar, me doy cuenta de que lo odio.

- Teddy Clipper

martes, 6 de mayo de 2014

El Pájaro Azul.

Hay un pájaro azul
que está volando
sobre el nido que a
éste le desahuciaron.

Vuela un pájaro azul
de incógnito dentro
de mi alma, donde
ni un solo árbol se tala.

¿Qué es lo que aquí
estás buscando alas azules?
¿Cobijo quieres en mis abedules?
¿O alimentarte de los frutos
de mi alma persigues?

"Lo que quiero es encontrar
ese agujero negro donde el poeta
guarda sus textos, para así hacerme
con ellos mi nicho".

Leithlis.

Otra dulce introducción al caos (probabilidad infinita)

Estoy sentado en la parte trasera del autobus devorando algún libro sobre conspiraciones, de esos que dicen que los nazis están ocultos consolidando su poder o que Jim Morrison no murió.
El caso es que el bus se para y sube una mujer pelirroja. Llevaba un vestido turquesa, zapatillas con tacón, una rebeca blanca y un bolso en la mano. Era guapa, como sacada de un cuadro del renacimiento. No penseis que soy un pervertido, la miraba como quién mira algo bonito después de mucho tiempo.
Me concentro en ella, en cada detalle: su forma de apartarse el pelo de la cara, su manera de coger el ticket y sentarse. Durante un segundo su mirada se cruzó con la mía, un segundo atrapado en un instante que se repetirá una y otra hazta el fin de los tiempos.
Tu vida se puede volverse del revés en un instante.
Escucho la explosión, el ruido de un cráneo humano siendo reventado por una bala y los sesos y toda esa sangre estrellándose contra las ventanas y los asientos de bus.
Miro a mi pelirroja. Todo es una puta broma.
Según las noticias era una mujer con problemas mentales bastante serios que robó la pistola del cajón de su padre y decidió suicidarse en el bus. Me inclino a pensar que no lo hizo para traumatizarnos, ni que fue un arrebato lo que la hizo apretar el gatillo delante de todos. Creo que esa mujer nos quería dar una experiéncia real, No una grabación, ni una noticia en los periódicos, ni tan siquiera una leyenda urbana. Quería que tuviesemos algo digno que contar ¿ Si no, qué es más real que la muerte?
Cuando te subes a un autobús nunca sabes lo que puede pasar.

sábado, 3 de mayo de 2014

Explotemos el mundo.

Y caminando. Intranquilo. Mirada nerviosa. Sudor frío. Sabor a sangre. Sabor a vida desperdiciada. Sabor a tabaco. Recuerdo, sudor, temblor, horror! Entrando por el patio y saltando por el balcón. Recuerdo. Recuerdo olvidado. Recuerdo tembloroso. Recuerdo oxidado. Opresión de sentimientos, fusilamientos de corazones, encarcelamiento de alientos.
Respiración. Respiración alborotada. Respiración desolada. Respiración desalmada. Llanto desconsolado. Llanto desgarrado. Llanto alzado a la intemperie de un sentimiento desintoxicado de tu pintalabios. Desesperación. Desesperación trillada entre tus sábanas sudadas por una exaltación deslumbrada por las luces de color que desprenden las palabras de otro autor. Explotemos el mundo.

- Teddy Clipper

viernes, 2 de mayo de 2014

Ojo por ojo

Así que eres tú... ¡Eres tú!
No fui capaz de ver tú rostro en aquella ocasión, pero eso ya no importa. Estas aqui, al fin te he encontrado.
Vives tú vida como sí nada hubiera ocurrido, vives tranquilo y en paz con tú familia, esos dos hijos de los que estás tan orgulloso. Piensa en ellos, pues nunca entenderán lo que va a pasar.

No me culpes, yo no soy el monstruo, mi conciencia está tranquila. Esto no es más que la mera ejecución de la ley primaria que guía el corazón de toda persona. Ojo por ojo, diente por diente. Así dice la ley de talión y de igual forma se cumplirá, más para muchos puede que no sea más que mera venganza que trata de ser justificada, pero cuando alguien te lo arrebata todo ya nada tiene importancia, todo carece de sentido, así pues, recibirás el mismo castigo con el que tú una vez me lanzaste al vacío.
Tú vendras conmigo al fin, padre.

Sam

jueves, 1 de mayo de 2014

Cordura y locura.

Cordura es morir
o vivir perdido, muerte
es todo lo que espera
en el limbo de la cordura.

Locura es existir ausente
de las letras que en mi
mente ya no hay, locura
es subsistir donde sólo muertos viven.

Y yo quiero ser
el cuerdo que viva de
la locura, porque qué viva
se siente el alma mía
cuando las dos conjeturas se juntan.

Leithlis.

lunes, 28 de abril de 2014

Delirios.

Se despertó repentinamente, dándole un salto el corazón. El despertador, sí, el despertador. Las tres y veintisiete. De la mañana. Maldito insomnio. Llevaba días sin poder conciliar el sueño. Y aparte, estaba esa repentina debilidad. Debía haber pillado algún virus y ahora le estaba pasando factura. Notaba como dificultad para respirar, como un pinchazo en el pecho... y mira que nunca había fumado. Justo recordarlo, hizo que le viniera la tos. Empezó a toser con fuerza, una tos ronca y violenta que sacudía su cuerpo. Él sabía que esa tos no era normal. Tendría que ir al médico, pero... Ah. Mierda, mierda, mierda. Algo se ha roto allí dentro. Algo está... mal. Es el pecho, le duele con fuerza. Él se agarra el camisón de noche con fuerza. ¿Un infarto? Qué va, a sus treinta años era imposible eso, él era una persona sana. Pero algo está roto. ¿Serán meras ilusiones? Duele. Duele. Camina dolorosamente hasta el comedor, dónde reposa el teléfono. Tap, tap, tap. El golpeteo de sus zapatillas mal puestas contra las baldosas suena gracioso. Gracioso en esa delicada situación. Llega al butacón, se deja caer. Cada vez duele más... Alarga la mano hacia el teléfono, y... En ese momento, se da cuenta de que está perdido. Lo sabe porque le pasó hace años a un amigo de su padre, al Berto. Está jodido... Y él no piensa quedarse paralítico. No quiere una vida así. Él quería envejecer, no quedarse tirado a los treinta de un ataque... Toma aire con fuerza, y lo escupe seguidamente, acompañado de un chorro bermellón. Ha sido peor, la arteria acaba de partirse aún más. Moribundo, decide darle un toque dramático a su muerte. Sentado en su butacón, con las zapatillas, los calcetines viejos y esa camisa grande que compró de segunda mano, moriría. Y en ese momento, la vocecilla de la gracia que siempre aparece en los peores momentos, le sugirió coger el primer libro que tuviera a mano. "Parecerás una persona culta. Culta... pero muerta". Con este último pensamiento murió, agarrando con fuerza el libro que había cogido. Lástima que el libro en cuestión, fuera una baratera revista de corazón, con la Esteban -ahora manchada de sangre- en plena portada.

Ándros.

Las apariencias engañan.

Tras 4 largos dias de horas y horas intentando dormir al fin lo conseguí. Me gusta imaginar que si solo pudiera llevarme un recuerdo de toda mi vida al otro mundo, éste sería esa noche.
Al despertarme sobre las ocho y media, me fui a por el periódico del día al kiosco de al lado. Entré en la tienda y el dependiente empezó a mirarme raro. Con la cara pálida, me vendió el periódico, y, temblando se le cayeron las monedas. ¿Tanto miedo doy? Solamente me pinté un poco los ojos e iba algo de negro. ¿Qué se habrá pensado? En fin. De camino a casa me encontré con unos niños pequeños y un par de madres, resulta que éstas les taparon la vista a sus hijos para que no me vieran. Aquella falsedad e hipocresía les cegaba más que unas manos tapándote los ojos. Y al subir con las escalera me encontré con la vecina octogenaria del sexto, ella era muy amable, pues me saludó y me deseó un buen día, y yo hice igual. ¿Cómo es posible que alguien tan mayor fuera más tolerante que la gente de ahora? Eso me hacía pensar sobre cómo la sociedad va cambiando a medida que las generaciones van transformándose. Estoy segura de que la beata que va a la iglesia cada domingo, peca más que reza. Que crea en Dios no me convierte en mejor o peor persona, que tenga un razonamiento ético y una mente abierta sí.

Ya eran las nueve y por tanto la hora de cenar. Fui a prepararme una tortilla y al abrir la nevera me di cuenta de que no quedaban huevos, así que tendría que pedir a la vecina de al lado. Me arreglé un poco para al menos estar presentable (desde mi punto de vista, claro). Toqué la puerta, y al abrirse le pedí al hombre que me atendió si éste tenía huevos. Se asustó bastante y horrorizado me cerró la puerta en las narices. Yo enfada, empecé a golpearle la puerta exigiendo una explicación, tal vez me pasé pero, ¿qué derecho tenía él a hacerme tal desprecio? Decidí subir a ver a la vecina del sexto, era eso o quedarme sin cenar. Amablemente me ofreció dos huevos (y uno más porque le caía bien) y luego me ofreció entrar. Al principio no sabía cómo reaccionar, pero acepté ya que la señora siempre había sido genial conmigo.
Hablamos de cosas variadas, televisión, música, política... Y entre otras cosas se me ocurrió preguntarle; "¿Por qué la gente no me mira con buenos ojos?" Ella me explicó que cuando era joven le pasaba lo mismo, era diferente. Le gustaban cosas que los demás repudiaban, cosas que para una joven de su edad "no era normal". Pues me explicó que no debía avergonzarme, que debía mostrarle cómo soy al mundo, y que nadie tiene derecho a recriminarme cómo soy. Y que, debajo de ese pintalabios carmesí, ese pelo teñido y esa ropa oscura, estaba una muy buena e inteligente chica.

Salí de su casa y me despedí con un beso en su desgastada mejilla derecha. Ya lo creo que no iba a influir en mi vida lo que los demás pensaran, sabía quién era y cómo era, y nadie podría cambiarlo. Me cambió bastante la vida los consejos de esa mujer, sí. La gente seguía mirándome raro, pero en cambio se quedaban boquiabiertos cuando sacaba buenas notas, o cuando ganaba concursos de poesía, o cuando me iba con la señora a dar paseos para que no estuviera sola. Les estaba dando una lección de humildad que nadie les había dado antes. Yo caminaba siempre con la cabeza alta, orgullosa de no tener una mentalidad cuadrada. Desde aquel momento supe que las apariencias engañan.

Leithlis.

sábado, 26 de abril de 2014

Los viajes de los gigantes

Haciendo vibrar el océano Pacifico vamos atravesando las antiguas corrientes del planeta azul. Con una oscuridad bajo la superficie que se extiende en un inframundo al que no me he atrevido a descender, volamos, místicos y misteriosos, curiosos. Escucho a los demás, hablándome con cantos de Gea desde allá donde la superficie esta colmada de hielo, guturales, graves, retorciendo mi alma, bañándola del amor marino que compartimos nosotros, los seres legendarios, las criaturas mas colosales que han vivido jamás.

Y, como hago desde que nací, seguiré nadando. Más allá de cualquier mundo y sobre todos los mundos, respirando el aire puro que traen los vientos alisios disfrutaré del mundo antes de que el hombre lo destruya. Será la venganza del hombre contra la realidad. Hará pagar a la naturaleza por haberlo engendrado, por haberle prometido todo y dejarle con la única certeza de su muerte, por eso el hombre habrá decidido llevarse a la Nada el mundo con ellos.

Aunque incluso eso será solo un bonito preludio de lo que será la inmensa muerte, el armagedón final. La última hora, minuto, segundo. La energía oscura habrá dominado el universo, las estrellas se apagarán, poco a poco, y no volverán a nacer. Sus inimaginables masas se irán enfriando, oscureciendo, y poco a poco las últimas luces de la creación se irán disolviendo en en un negro vacio, en un espacio desolado y tenebroso donde el silencio reinará implacable para el resto de la eternidad.

Es triste que de todo lo que una vez construimos y vivimos un día solo quedará un gigacruélico cadáver que será puramente Nada. Aunque, pensándolo bien, es un bello final que nos unirá a nosotros, seres mortales, con un universo mortal, y ese universo morirá en la culminación silenciosa del viaje más grande realizado jamás. Un viaje infinitamente mas largo que mis viajes entre océanos. Un viaje que compartimos todas las vidas que una vez observamos el cielo nocturno, el universo creador que nos llenó de luz de luna y polvo estelar y lagrimas antiguas convertidas en ceniza.

Por eso canto siempre que flotamos a través del Gran Azul, a través de la Nada en que resuenan como los gritos de los dioses nuestras palabras ancestrales, porque de mi nacen pensamientos soltados al mundo y desvaneciéndose en la distancia, de mi nacen como nací yo y mueren como un dia moriré yo, y como un día morirá el universo. Después de una explosión más intensa, brutal y estéticamente perfecta de lo que podría soportar la mente de ningún creador, después de energía pura y soledad.

Chaser

Cuatro estaciones.

Paseo en primavera
y siempre acabo mojado
por la lluvia
de otoño.

Estoy esperando
el sol de verano y
el viento de invierno,
para que abran mis cuadernos.

El Sol llegará tan tarde
que calentará en vano
mis misterios y pretextos.

Y el frío llegará
tan temprano,
que enfermarán con brío
mis plumas y libros.

Leithlis.

viernes, 25 de abril de 2014

Miedo a la oscuridad.

Esto es una llamada de aviso para todo aquel que lea esta carta. No estas solo, puedes tratar de huir, pero ya estás rodeado.
Cuando caminas solo en la noche por un sendero oscuro, cuando la luz empieza a cambiar ¿No te has sentido un poco inquieto? ¿Has notado esa sensación de que hay alguien observándote? Huye.
¿Alguna vez, recorriendo con  los dedos el pasillo oscuro de tu casa, has notado como la piel de tu cuello se rasgaba cuando ibas a encender la luz?
Si no me crees, dime ¿Alguna vez, andando por tu casa en la oscuridad has tenido la sensación de que alguien te observa? Ese intenso miedo que surge de lo mas profundo y te impide mirar hacia la habitación, te ha salvado la vida de momento, pero de cada vez se acercan mas a ti. A veces, andando de noche, oyes pasos detrás de ti, pero cuando te das la vuelta no hay nadie. Aceleras el paso sin mirar mas, porque en el fondo sabes que hay algo, algo se esconde a simple vista en la oscuridad; y viene a por nosotros.
Aún que, tal vez esa película de miedo que viste, ese debate sobre brujas y folclore hace que la mente te juegue malas pasadas. Puede que sientas eso, pero tus ojos se fijan en las sombras danzantes de la habitación y tu te niegas a aceptarlo. Se que es así, antes era como tu, un ser humano con miedos, fobias y terrores, ahora soy el hombre que camina solo. Ahora soy yo quien se alimenta de esos miedos.
Date la vuelta.

Entre sábanas y bostezos

Me revuelvo,
negando realidades,
creando ilusiones,
viviendo en paraísos.

Me revuelvo,
hastiado de buscar,
en vano,
un lugar en que me saque
de este infierno encadenado.

Me revuelvo, sí,
me revuelvo. Para qué?
Si un cielo pasado,
un viejo astro abandonado,
me han negado su perdón.

No. Ya no me revuelvo más.

Me levanto,
estoy harto ya, joder.
Levántate, coño,
tenemos algo que hacer.

Camino,
hacia el horizonte,
no necesito palabras,
es hora de un poco de acción.



Ándros.

Atrincherado

A quién corresponda;
El viernes por la noche presencié un suicidio. Volvía de la estación. La gente iba y venía mientras yo los miraba y trataba de conocer sus historias deduciendo a partir de cómo los veía en ese momento. Si algún día coincidimos, lector, comprobarás lo curioso que soy.
Veía pasar ante mi a historias: historias alegres, tristes, aburridas, prometedoras. Historias que están por contarse e historias que acaban.
Paré junto a una pequeña multitud de desconocidos que esperaban a que la luz verde les diese preferéncia y asi poder cruzar la calle. Es curioso como el instinto de supervivencia se ha visto reducido a una linterna de tres colores.
Admito que no me fijé mucho en ella, cuando camino solo tiendo a perderme en mis cosas, pero alli estaba. Recuerdo su pelo, largo y castaño recogido en una trenza, sus pequeños hombros que parecian llevar todo el peso del mundo.

Según mis cálculos faltaban unos 10 segundos para que el semáforo se pusiese en verde. Cuando ella vió al coche más rápido aproximarse, saltó. Algó se rompió, luego el silenció cayó y el tiempo se detuvo. Entonces empezaron los gritos de horror.
Me fui de ahí lo más rápido que pude, lejos de la multitud morbosa y traumatizada. No quería ser como ellos. Llegué a ver por un breve instante a la chica. Ausente, muerta. Volví a casa los más rápido que pude y vomité. Me escondí del mundo tres días bajo la cama, atrincherado. Luego salí y escribí esta misiva. La vida no vale mucho si no la aprecias, por ello me odio.

jueves, 24 de abril de 2014

Preguntas

-¿Hay alguien?
(Un golpe resuena  por las paredes)
-¿Quién eres?
-¿Porqué estás aquí?
-Vaya, eso es mucho tiempo. ¿Que te sucedió?
(Una ligera brisa recorre la sala)
-Pero.. ¿Cuando pasó eso?
-¡Ah! Es verdad, lo leí en un periódico viejo. Salvaste muchas vidas ese día.
-¿Eso no te gusta?
(Las velas amenazan con dejarlos a oscuras)
-¿Diversión? ¿Que te parece divertido?
-¿Quién hay en la sala?
(Se hace el silencio, y luego...)
-¡Jamás! ¿Quién eres?
(Oscuridad)
-¿...Hay alguien ahi...?

Sam

miércoles, 23 de abril de 2014

Levitación negra

Me gusta cuando mama esta en mis sueños, no me gusta despertarme. Sobretodo porque sus caras se van demacrando un poco más cada noche y yo, claro, aunque ya soy una niña mayor, duermo en su cuarto porque mi cuarto siempre tiene eso de la ventana detrás y las sombras susurradas que me envuelven en caricias heladas de las que no me pueden proteger las mantas.

A veces hablo con mamá todavía, aunque su aliento de carraspeos fantasmales a veces me da un poco de miedo. Pero sigue siendo mama. No hay porque temer. Papa es distinto, papa se me queda mirando con una sonrisa de abandono oscuro, salvaje. Aunque papa es bueno, pero no, no quiero hablar con él.

Me gusta abrazar a mama, aunque como ella flota apenas le abrazo las piernas, que están tan tristemente frías que me llevan a murmurarle que me abrace. Y sé que ella me abraza de algún modo.

Chaser

Entre la niebla

El humo se eleva con elegancia frente a la luz blanca frente al espejo. Frente a esa luz que resume y representa todos los neones de cada club nocturno y cada gasolinera a media noche en un desierto americano. Entre el humo aparecen los ojos de un extraño mirando fijamente al reflejo. Ojos con mirada perdida atravesándose a sí mismos entre la niebla, ojos cansados y confusos frente al misterio que entraña lo que hay mas allá de esos agujeros negros.

La luz empieza a parpadear como anunciando el fin de un imperio decadente y se empieza a oír un pitido ondulado.

De vuelta a Psicodelia, a ese mundo reducido a una habitación donde solo queda uno mismo, los libros y el ordenador. Abandona el espejo y apaga esa luz que es como un vertedero de energía, nada más que los sucios restos de fábricas y lluvia ácida en forma de una luz puramente práctica, eficiente y sin alma.

Se sienta delante del ordenador, abre los chats, nadie con quien merezca la pena hablar, cierra los chats. Se aburre y empieza a divagar entre miles de millones de pensamientos de toda la tierra pero no encuentra nada interesante. Por desgracia casi todos esos pensamientos son ya solo propaganda humana, moralistas y antimoralistas, antipensadores y pensadores. La dialéctica más trivial, rabiosa e intrascendente dominaba las redes del mundo. A eso se reduce, a cháchara grandilocuente, arriba y abajo, el conjunto de todas las mentes de la humanidad.

Encuentra ahora varios documentales y demás vídeos sobre la vida de Tokio y se alegra de `poder alejar el aura abrasadora del silencio por un rato. El acento británico, las vistas de la ciudad, las calles cubiertas de luces y los karaokes repletos llegan a su mente como el agua fresca a un viajero perdido del Sáhara. Se acomoda en la silla con su cerveza rubia y se sumerge lentamente en la marea misteriosa de la megápolis. Durante los próximos cincuenta minutos no habrá más ansias ahogadas ni paredes, durante un rato habrá gente y gritos y pasará algo.

Chaser

Vapor

En la cazuela gritan, hirviendo, las putas. Aunque ya no se distingue su dolor de su placer ni se sabe si desean mas o menos ardor. En todo caso no recibirán ninguna de las dos cosas, independientemente de su voluntad solo podrán consumirse ignoradas. No tienen fuerza para moverse ni inteligencia para engañar al verdugo.

Porque ahora el verdugo es de metal. Un computador o un hombre de hierro, no está claro, gratamente ciego y fanático de su ceguera, es aquello que lleva a las prostitutas a la aniquilación.

Y ellas le gritan y el ríe ocioso y sigue echando carbón a las brasas.

Chaser

viernes, 18 de abril de 2014

La desdicha del aparecido.

Muy buenas lectores, mi nombre (provisional) es Meincroft y soy un nuevo integrante en el blog, me presento con un poema, aunque cabe decir que también suelo escribir prosa, espero que os guste, nos veremos más a menudo.

Vivo desde hace
cuatrocientos años,
reiterando mis acciones
temiendo causar mayores daños.

Camino de noche
por el luto hecho calle,
esperando poder ver
algún trozo de carne.

El día me quema,
la oscuridad me cobija
en su seno, de leños
y de vacíos reflejos.

Persisto desde hace
seiscientos años
planeando mis acciones,
temiendo causar más agravios.

Limándome los dientes,
algún día acabaré
por calmar mi sed de sangre,
y dejar de ser un aparecido
lamentándose entre los vivos.

Abandono mi pasado,
mas éste me persigue
como si nunca hubiera acabado;
llenándose de efímeros instantes
con mortales impacientes.

Agonizo desde hace
ochocientos años,
alterando mis acciones,
temiendo haber existido en vano.

Pero ya basta -me he dicho-
ésto se ha acabado,
estoy hambriento
y todo grito será acallado. 


Leithlis.

domingo, 13 de abril de 2014

Un último salto.

"Uuuuuh... Stop."

El humo del cigarro se elevaba, con sinuosas formas, hasta el techo amarillento por culpa de la humedad. "Esta tarde debería llamar al pintor", pensaba el dueño de unos ojos vacíos de ilusiones y esperanzas. Los acordes de la canción que en ese momento empezaba por la radio le recordaban vagamente a algo, algo que le incitaba a levantarse y cambiar esa rutina de mierda que era su vida, algo que le llenaba el espíritu de rebeldía e inconformismo. A tientas alargó una mano hacia la mesilla que tenía junto a la butaca. Arrastró la mano por la mesa hasta que topó con una botella, tirando con dicho movimiento varias pastillas que había desperdigadas. Una guitarra eléctrica entraba entonces en la canción, mientras él empinaba la botella, buscando en el líquido ambarino una sensación que le ayudara a abandonar su cuerpo. Se paró de beber. Levantó la vista, y ante él se topó con ese espejo recuperado de la casa de su madre hacía siete años, un espejo gastado y viejo, con ese horroroso de los 50'. Sus pupilas buscaban el hombre que una vez había sido: decente, trabajador, simpático, inteligente. Pero en ese argénteo cristal pintado solamente se reflejaba la sombra de un toxicómano suicida que no llegaba a los cuarenta años. Un hombre arruinado, a escasos días de ser desahuciado, que se ganaba el sueldo repartiendo publicidad en casas de gente feliz. Y ese hombre, ese pobre desgraciado, estaba harto de su asquerosa rutina.

"With your feet on the air and your head on the ground..."

La botella que hacía unos instantes relamía se estampó contra el espejo, convirtiéndolo en una lluvia de destellos plateados que intentaba reflejar el moribundo sol que se ponía. Viró bruscamente y se encontró con la butaca. Con toda la fuerza que pudo reunir en sus enclenques brazos levantó la butaca sobre su cabeza, butaca que segundos más tarde impactaba contra la ventana y se precipitaba hacia la calle entre una lluvia diamantina de pedacitos de cristal.

"Try this trick and spin it, yeah."

Ese día iba a cambiar la vida de muchísima gente, ese día empezaba su revolución. Y no hay revolución sin víctimas. Un sacrificio aceptable, a su parecer. Mientras rebuscaba en un cajón de la cómoda que antes soportaba un gigantesco espejo, él pudo oír cómo gritos de terror y pánico empezaban a hacerse oír calle abajo. Posiblemente la butaca habría caído sobre alguien. Y ese alguien podría estar ahora con las piernas partidas debido a un golpe con el respaldo de madera. O con el tórax hundido, y las costillas desgarrándole algunos de sus órganos internos. O quizás yacería simplemente debajo de la butaca, inmóvil, con el cuello colocado en un ángulo imposible. No hay revolución sin víctimas. Lástima, pues él quería ser el primero. Y tenía otra idea. Necesitaba el objeto que él recordaba en manos de su abuelo, cerca de quince años atrás. Ese objeto le ayudaría a empezar su revolución personal. Con una pizca de suerte, funcionaría y todo. Solamente necesitaba usarla una vez, no iba a haber una segunda oportunidad. A su alrededor, los cajones volaban, y la habitación estaba quedando cubierta de viejas servilletas de paño y papeles olvidados años atrás. Encontró el revólver enseguida. Una vieja reliquia de su abuelo, envuelta en un paño, que llevaba sin ver la luz cerca de una década.

"Your head will collapse if there's nothing in it, and you'll ask yourself..."

Pero no todo podía ser perfecto, eso no era una película. Había un precio que pagar. Vidas como la que segundos antes había puesto punto final gracias a su colaboración y a la de su fea butaca. En el momento en que sus dedos tocaron el revólver, un escalofrío le recorrió la columna vertebral. Presa de la impotencia y víctima de los remordimientos, echó a correr hacia la ventana, saboreando las palabras que iban a salir en apenas un segundo de la radio.

"Where is my mind..."

Y saltó. Fue el mayor salto que había pegado nunca. Estaba seguro de que nunca había estado a tanta altura saltando, pues esa era la primera vez en que él saltaba desde un quinto piso. Y sin embargo, sin nada sólido debajo y empezando la trayectoria determinada por la gravedad, el corazón le dio un salto y su vacía mente pensó en rebobinar la acción. Demasiado tarde. Ahora, mientras en la caída se acercaba el cañón del revólver a la boca, su mente únicamente recordaba la canción de la radio.

"Where is my mind, wheeeeere is my mind..."



La pistola funcionó, y la mente que el pobre desgraciado no encontraba se dejó ver, libre de su prisión natural de hueso. El hombre que caía sufrió una repentina convulsión, un movimiento brusco y antinatural, tras el cuál quedó inmóvil y cayó como un peso muerto. Bajo suyo, y también bajo la butaca, un charco rojo teñía parte de la acera, charco que serviría de colchón en el último y eterno sueño de nuestro hombre arruinado. Llamémosle ironía, llamémosle casualidad, pero dicho hombre cayó de espaldas sobre la butaca, en una posición en la que parecía estar sentado. Y debajo de él, las costillas de la primera víctima de su efímera revolución volvieron a crujir.




Ándros.

Antes de leer el blog...

Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.