domingo, 22 de marzo de 2015

Epílogo I

Realmente nunca llegué a comprender la complejidad de los agujeros de gusano, ni el por qué cuando alguien se siente triste tiende a aislarse de todo. Yo como persona triste, nunca llegué a comprender la complejidad de la tristeza, ni el por qué acabé estando triste. Creo que los sentimientos son cosas inmutables en la existencia humana. Son cosas que nunca van a desaparecer, ni se pueden esconder para siempre, ni se destruirán. Los sentimientos son la única pieza humana eterna. Es un alivio para mi. Saber que algo inmortal reside en cada uno de nosotros. Cuando morimos, es entonces cuando nuestra pequeña parte inmortal se funde con el cosmos, y ahí reside nuestra migaja de eternidad.


lunes, 9 de marzo de 2015

Sueños de una vida: Fragmento suelto I

[...] Miré mi reloj y suspiré. No entendía nada, así que descarté rápidamente que fuera capaz de saber qué hora era. O quizá era simplemente que no quería saber qué hora era o saber dónde me encontraba, ya que realmente ni pensaba en ello. Lo único que me importaba en aquel momento eran los túneles del metro, que se expandían a medida que mi vagón avanzaba, y aunque no supiera en qué vagón podía estar, ni si iba hacia delante o hacia atrás, era una sensación muy segura e incluso atractiva, que no hizo más que alentarme a seguir adelante con mi día.

Al salir de los oscuros, opacos y simpáticos túneles del metro, todo se me vino encima. Todo se desplomó sobre mí con abundantes colores y formas, que totalmente irreconocibles, me resultaban más familiares que mí mismo, por lo que no me asusté en absoluto y proseguí mi rutinario camino sin dejarme impresionar. Con mi cabeza en miles de sitios a la vez, la cuesta se me hizo eterna, cada paso era un interminable viaje: una sucesión de paisajes de enmarque que eran para mí un deleite de los sentidos, una brecha que abría paso a mi mente hacia conocimientos que jamás hubiera imaginado. Y a pesar de no recordar qué se escuchaba a mi alrededor, recuerdo que fue un momento de calma total, en el que nada ni nadie pudo distraerme. Pero al llegar a clase todo cambió. Abrí la puerta, chirriante pero ligera, y fui a sentarme en la parte de atrás, para asegurarme que no llamaría la atención de nadie durante toda la lección. Me senté, y empezó el verdadero viaje. [...]

Axtin Carax

jueves, 5 de marzo de 2015

Lumos

Las luces del suelo brillaban con luz propia. Había decenas de ellas y estaban puestas una junto a la otra guardando una distancia exacta de 10 metros. Si se miraban desde lejos , parecía un cielo más cercano con estrellas que se podían alcanzar.

La música sonaba demasiado bajo para que pudiese molestar, Acompañaba nuestros pensamientos porqué entonces ninguno de los dos hablaba. Ella conducia con la mitad de su atención en la carretera y la otra parte ves a saber dónde y yo, sentado en el asiento del copiloto, seguía con la vista a una pequeña luna burlona que no dejaba de sonreír en lo alto de aquél cielo de diciembre.

Veía señales de stop brillando por las largas de los faros, veía intermitentes y luces de freno en la lejanía. Había poco tráfico, poco que decir. El día me había dejado un mal sabor de boca, un horrible domingo que quería olvidar. Uno nunca estaba del todo contento.

Nos acercabamos a las farolas siguiendo ese decadente baile cósmico que nos volvía fugaces como los sueños. Nada iba a la misma velocidad, nada envejecía  al mismo ritmo... Pero todas las canciones tenían que acabar.

Aparcó el coche bajo una farola y paró la música. El silencio pesaba demasiado; cada secreto, cada susurro al oído, todas esas cosas que nunca se pudieron decir las sentía y me costaba respirar.

Entonces las luces de las farolas empezaron a parpadear a la vez, a todas les faltaba ese algo que hace salir al sol cada mañana, esa esperanza que es capaz de romper toda inercia. Recuerdo sacar mi sonrisa más triste y levantar la vista al cielo mientras todas esas luces subían y las intentaba alcanzar con las manos

Antes de leer el blog...

Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.