Teddy Clipper
domingo, 22 de junio de 2014
Cuando el Imperio caiga
Cuando el Imperio caiga, nosotros estaremos lejos. Tan lejos, que nuestras sombras parecerán las sombras de las montañas más altas de la galaxia, entrelazándose unas con las otras, como una orgía de la naturaleza. Viajaremos a lo largo y ancho del espacio. Solo con soplar, será la brisa que moverá las estaciones de la Tierra. Supongo que estaba escrito. En alguna biblioteca remota, pérdida en el tiempo y el polvo. En algún manuscrito aburrido. Somnoliento. Dormido. Tan dormido, que Morfeo estaba celoso de su sueño. Mírate. Tan dormida, que las estrellas pueden permitirse el lujo de bajar del cielo, estrellado en alguna cuneta, para besarte las mejillas. Sonrojadas, entran por tu ventana, saltando entre las brisas del invierno. Los árboles se acercan para verte, sorprendidos de que su misma madre haya podido crear una obra de arte como tú. Perdidos en las montañas desperdigadas del mundo. Un mundo, que por desgracia acabará, y nosotros seremos su fin. Alzaos, despertad, hijos de la naturaleza.
jueves, 19 de junio de 2014
Leyendas y cuentos: El otro lado
“Ya no sé quién soy, que soy. De cada
vez me parece que pertenezco menos a este mundo, o por lo contrario, ahora si
formo parte de él, no como el resto de personas que me rodean, tranquilos,
ajenos en su rutina a lo que les rodea. He desaparecido. Ya no soy nada y sin
embargo sigo existiendo. “
Con un goteo rítmico, la sangre cae de la mesa, formando un enorme charco negro y pestilente que ya se está secando por los bordes. La habitación, completamente a oscuras, aun permite apreciar los cadáveres de lo que una vez fueron dos personas llenas de vida. En cada sombra, una multitud de ojos observan con frialdad cada uno de sus movimientos.
Cloc, cloc, cloc… gota a gota, un rio de sangre corre por la sala, esquivando hábilmente muebles y dirigiéndose a la esquina más oscura de la sala. Al dirigir su vista hacia ese lugar, una intensa mirada destaca sobre las demás, una mirada cargada de diversión.
Reconocería
esa mirada en cualquier sitio. Era él y venía a buscar su premio. Sabía que había
ganado, sabía que él le había dejado ganar. Ahora ya le pertenecía y a la vez
era libre.
Con una
mirada fría y seria, abandonó la residencia de sus padres para no volver a ser
visto nunca.
Sam
Sam
sábado, 14 de junio de 2014
Leyendas y cuentos
Con un ruido a metal oxidado la cerradura de su celda se abre.
Unos pasos se acercan a el y le ayudan a levantarse. Por primera vez le quitan
la venda mugrienta que le impedía la visión y puede ver el lugar en el que se
encuentra.
Es una celda de
piedra diminuta, con el suelo recubierto de paja seca y descompuesta. Manchas de
algo que supone sangre están por todos lados. Unas cadenas caen del techo,
oxidadas tras años de abandono. Se encuentra mirando hacia el pasillo, largo y
oscuro. La persona que le ha quitado la venda está detrás de el y no alcanza a
ver su rostro. Un golpe en la espalda le indica que debe andar, así que por
primera vez sale de su celda y puede ver el pasillo. Es largo y estrecho, de la
misma roca sucia que la celda, así que supone que se encuentra en un pasillo
subterráneo. Está iluminado por una antorcha que le da al lugar un aspecto aún
más tétrico, salido de la mente de un maniaco. Recorre el pasillo empujado por
su carcelero durante lo que le parecen horas hasta que al final ve una puerta
de madera. Al llegar, su escolta personal se adelanta para abrir la puerta, revelando
al fin su aspecto. Es más alto, lleva una túnica larga de un color verdoso
con los bordes decorados en extraños símbolos,
irreconocibles. Su cabeza, tapada por una capucha, queda fuera de su visión.
Tras abrir la puerta, un destello de luz cegadora se cuela
hacia el pasillo, obligando a apartar la mirada. Cegado y sin saber dónde ir,
otro empujón le indica que avance. La luz cada vez es mas intensa, empieza a
quemar. Un instinto básico se apodera de el, necesita saber, conocer. Con el último
suspiro, abre los ojos para observar, ver la fuente.
Al soltar el suspiro, ya no es el.
Sam
Sam
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Antes de leer el blog...
Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.