¿Recuerdas tú peor pesadilla? Esa que consigue levantarte de la cama con un sudor frío. Esa que cada vez que miras dentro de la oscuridad se refleja en tus ojos y te hace temblar.
Yo recuerdo la mía.
Es viernes mediodia. En la iglesia, los niños de la escuela están tocando las piezas musicales que tanto llevan ensayando. Los bancos están llenos de gente, padres, vecinos, amigos...
Cambio de canción. Justo cuando van a empezar, el golpe sordo de la puerta resuena por la gran sala. Miro a mi alrededor, pero parece que soy el único que lo ha oído. Se oyen pasos en el vestíbulo, pero no son personas, se oye algo más. Una fuerte respiración.
Algo se acerca, lo oigo, y no tengo el valor para mirar.
Los pasos se paran a mi lado, desapareciendo en el eco. Una respiración acelerada choca conmigo y me recuerda que tengo que respirar.
Me quedo inmóvil. ¿Acaso nadie más se da cuenta de que está pasando?
Noto una respiración en mi costado y un fuerte gruñido. Con miedo, giro la cabeza, pero sólo consigo ver dos ojos rojizo y un pelaje negro que salta sobre mi.
En ese instante, un grito de terror escapa de mi garganta, pero ya no estoy en una iglesia.
Recuerda siempre tú peor pesadilla. No dejes nunca que se te olvide o te perseguirá para siempre.
Sam