lunes, 28 de abril de 2014

Delirios.

Se despertó repentinamente, dándole un salto el corazón. El despertador, sí, el despertador. Las tres y veintisiete. De la mañana. Maldito insomnio. Llevaba días sin poder conciliar el sueño. Y aparte, estaba esa repentina debilidad. Debía haber pillado algún virus y ahora le estaba pasando factura. Notaba como dificultad para respirar, como un pinchazo en el pecho... y mira que nunca había fumado. Justo recordarlo, hizo que le viniera la tos. Empezó a toser con fuerza, una tos ronca y violenta que sacudía su cuerpo. Él sabía que esa tos no era normal. Tendría que ir al médico, pero... Ah. Mierda, mierda, mierda. Algo se ha roto allí dentro. Algo está... mal. Es el pecho, le duele con fuerza. Él se agarra el camisón de noche con fuerza. ¿Un infarto? Qué va, a sus treinta años era imposible eso, él era una persona sana. Pero algo está roto. ¿Serán meras ilusiones? Duele. Duele. Camina dolorosamente hasta el comedor, dónde reposa el teléfono. Tap, tap, tap. El golpeteo de sus zapatillas mal puestas contra las baldosas suena gracioso. Gracioso en esa delicada situación. Llega al butacón, se deja caer. Cada vez duele más... Alarga la mano hacia el teléfono, y... En ese momento, se da cuenta de que está perdido. Lo sabe porque le pasó hace años a un amigo de su padre, al Berto. Está jodido... Y él no piensa quedarse paralítico. No quiere una vida así. Él quería envejecer, no quedarse tirado a los treinta de un ataque... Toma aire con fuerza, y lo escupe seguidamente, acompañado de un chorro bermellón. Ha sido peor, la arteria acaba de partirse aún más. Moribundo, decide darle un toque dramático a su muerte. Sentado en su butacón, con las zapatillas, los calcetines viejos y esa camisa grande que compró de segunda mano, moriría. Y en ese momento, la vocecilla de la gracia que siempre aparece en los peores momentos, le sugirió coger el primer libro que tuviera a mano. "Parecerás una persona culta. Culta... pero muerta". Con este último pensamiento murió, agarrando con fuerza el libro que había cogido. Lástima que el libro en cuestión, fuera una baratera revista de corazón, con la Esteban -ahora manchada de sangre- en plena portada.

Ándros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Antes de leer el blog...

Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.