Haciendo vibrar el océano Pacifico
vamos atravesando las antiguas corrientes del planeta azul. Con una
oscuridad bajo la superficie que se extiende en un inframundo al que
no me he atrevido a descender, volamos, místicos y misteriosos,
curiosos. Escucho a los demás, hablándome con cantos de Gea desde
allá donde la superficie esta colmada de hielo, guturales, graves,
retorciendo mi alma, bañándola del amor marino que compartimos
nosotros, los seres legendarios, las criaturas mas colosales que han
vivido jamás.
Y, como hago desde que nací, seguiré nadando. Más allá de cualquier mundo y sobre todos los mundos, respirando el aire puro que traen los vientos alisios disfrutaré del mundo antes de que el hombre lo destruya. Será la venganza del hombre contra la realidad. Hará pagar a la naturaleza por haberlo engendrado, por haberle prometido todo y dejarle con la única certeza de su muerte, por eso el hombre habrá decidido llevarse a la Nada el mundo con ellos.
Aunque incluso eso será solo un bonito preludio de lo que será la inmensa muerte, el armagedón final. La última hora, minuto, segundo. La energía oscura habrá dominado el universo, las estrellas se apagarán, poco a poco, y no volverán a nacer. Sus inimaginables masas se irán enfriando, oscureciendo, y poco a poco las últimas luces de la creación se irán disolviendo en en un negro vacio, en un espacio desolado y tenebroso donde el silencio reinará implacable para el resto de la eternidad.
Es triste que de todo lo que una vez construimos y vivimos un día solo quedará un gigacruélico cadáver que será puramente Nada. Aunque, pensándolo bien, es un bello final que nos unirá a nosotros, seres mortales, con un universo mortal, y ese universo morirá en la culminación silenciosa del viaje más grande realizado jamás. Un viaje infinitamente mas largo que mis viajes entre océanos. Un viaje que compartimos todas las vidas que una vez observamos el cielo nocturno, el universo creador que nos llenó de luz de luna y polvo estelar y lagrimas antiguas convertidas en ceniza.
Por eso canto siempre que flotamos a través del Gran Azul, a través de la Nada en que resuenan como los gritos de los dioses nuestras palabras ancestrales, porque de mi nacen pensamientos soltados al mundo y desvaneciéndose en la distancia, de mi nacen como nací yo y mueren como un dia moriré yo, y como un día morirá el universo. Después de una explosión más intensa, brutal y estéticamente perfecta de lo que podría soportar la mente de ningún creador, después de energía pura y soledad.
Chaser
Y, como hago desde que nací, seguiré nadando. Más allá de cualquier mundo y sobre todos los mundos, respirando el aire puro que traen los vientos alisios disfrutaré del mundo antes de que el hombre lo destruya. Será la venganza del hombre contra la realidad. Hará pagar a la naturaleza por haberlo engendrado, por haberle prometido todo y dejarle con la única certeza de su muerte, por eso el hombre habrá decidido llevarse a la Nada el mundo con ellos.
Aunque incluso eso será solo un bonito preludio de lo que será la inmensa muerte, el armagedón final. La última hora, minuto, segundo. La energía oscura habrá dominado el universo, las estrellas se apagarán, poco a poco, y no volverán a nacer. Sus inimaginables masas se irán enfriando, oscureciendo, y poco a poco las últimas luces de la creación se irán disolviendo en en un negro vacio, en un espacio desolado y tenebroso donde el silencio reinará implacable para el resto de la eternidad.
Es triste que de todo lo que una vez construimos y vivimos un día solo quedará un gigacruélico cadáver que será puramente Nada. Aunque, pensándolo bien, es un bello final que nos unirá a nosotros, seres mortales, con un universo mortal, y ese universo morirá en la culminación silenciosa del viaje más grande realizado jamás. Un viaje infinitamente mas largo que mis viajes entre océanos. Un viaje que compartimos todas las vidas que una vez observamos el cielo nocturno, el universo creador que nos llenó de luz de luna y polvo estelar y lagrimas antiguas convertidas en ceniza.
Por eso canto siempre que flotamos a través del Gran Azul, a través de la Nada en que resuenan como los gritos de los dioses nuestras palabras ancestrales, porque de mi nacen pensamientos soltados al mundo y desvaneciéndose en la distancia, de mi nacen como nací yo y mueren como un dia moriré yo, y como un día morirá el universo. Después de una explosión más intensa, brutal y estéticamente perfecta de lo que podría soportar la mente de ningún creador, después de energía pura y soledad.
Chaser
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