domingo, 14 de abril de 2013

Está lloviendo. Otra vez.

                                         Llovía. No era relevante para la situación, pero como le añade dramatismo a muchas situaciones, he considerado conveniente puntualizar tal contexto climático, aunque, insisto, carece completamente de importancia. Que las gotas cayesen, una a una, explotando como si de infinitas bombas se tratase, asediando el suelo cual ariete intentando atravesar el portón de aquella inexpugnable fortaleza (sin éxito alguno), era otra de esas características que muchos consideraréis única, bella e incluso, para seguir repitiéndonos, relevante. Nada más lejos de la realidad. Las gotas caen así cada día, y no vemos a veinte locos mirando el suelo ensimismados, si mal no creo.
                                 Bajo la cobertura de paraguas y demás protecciones contra tal torrencial invasión, los viandantes caminaban sin rumbo alguno por la calle. Por cierto, he olvidado mencionar que eso último es mentira. Tienen rumbo, pero como hoy estoy ensimismado en hacerme el interesante digo que no. Aquél hombre trajeado que juega al Angry Birds con una mano mientras con la otra sujeta un paraguas completamente negro va a su oficina a trabajar, no muy lejos, ya que sino no estaría caminando. Y esa mujer que ves de luto llorando en un coche negro carga con el ataúd que contiene a su hijo, víctima de una violación brutal que estuvo en boca de todos. Durante el día que fue noticia, claro está. El único que noto que va sin rumbo es aquél vagabundo, aunque supongo que es porque no sabe dónde va a encontrar cobertura de la lluvia sin que lo echen a patadas a las primeras de cambio. Pero si quieren, crean que todos van sin rumbo, que no son más que un gregario ramado de ovejas carentes de opinión que no hace más que seguir una rutinaria existencia carente de sentido. Total, ellos piensan lo mismo de ustedes.
                                           ¿Están expectantes ante la posibilidad de que algo suceda? Creo que ya les he hecho notar que aquí no hay nada a destacar. Llueve, hay gente, las calles están colmadas de automóviles que no paran de hacer sonar el claxon para intentar demostrar su supremacía y yo estoy aquí sentado sin hacer nada. O al menos eso les digo. Quizás estoy caminando, pero no me interesa que ustedes lo sepan. También es posible que esté muerto y vea todo esto desde mi omnipresente trono celestial. E incluso también podríamos concebir la idea de que yo soy alguno de ustedes, lectores. Usted, para ser más exacto.
                                     Aún espero (si por casualidad soy usted, podría decir que espera, o que esperamos, como prefiera) a que pase algo, ya sea una invasión alienígena, un accidente de tráfico del cual poder hacerme eco de haberlo visto en primicia, un robo del cual salvar a una dama para así ganarme su favor y acabar beneficiándomela en mi habitación durante algunas noches que en el futuro olvidaré o que venga mi amada a robarme, por sorpresa, un mágico beso. Pero todos esperamos algo, y no siempre llega. ¿Sólo porque llueva esperan que pase algo?


Nachokage

2 comentarios:

  1. no pensaste quizás ¿qué eras un animal o un insecto que observa la lluvia y lo extraño que es un ser humano? Todo lo que somos al final forma una colmena, todos tenemos nuestra rutina y el vagabundo es simplemente alguien libre, extraño para los demás y quizás fue alguien poderoso con dinero pero ya no es nada. Los coches que pitan el claxon son las personas que quieren ser escuchadas pero nadie les escucha porque viven en un mundo en que todos somos parecidos y el diferente no es respetado.
    El hombre de negro desea ser niño y asume con poco entusiasmo su rutina. ¿Pensaste que las personas desean esa rutina?
    Nos la imparten desde pequeños sin motivo alguno, en mi opinion por tradición porque quien es distinto en nuestro mundo es señalado.

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  2. En éste caso, no es un animal ni un insecto. Habla de los humanos como iguales, (además, lo he escrito sabiendo en mi fuero interno que era un humano y hombre, como se ve en algunos adjetivos) si hubiese sido un animal/insecto tendría otro punto de vista (Me gusta la idea, cuando saque tiempo quizás refleje la situación desde un gato, un perro o algún semejante).
    Coincido en lo de la colmena, pero discrepo al decir que el vagabundo es un antiguo genio que ahora es libre. Sigue ligado a ataduras como el hambre, las leyes o la salud, cosa que le obliga a ser rutinario a su manera (Buscar cobijo, conseguir comida, beber algo de vino para pasar el rato y, quizás, de tanto en tanto pensar).
    Tampoco creo que vivamos en un mundo en el que el diferente sea discriminado. De hecho, hoy en día está de moda "el ser todos diferentes" cuando en realidad esas diferencias suelen ser minúsculas. No niego que hay gente diferente (considero que la hay, mucha, e incluso podría decir que me contemplo como posible partícipe de tal grupo de "extraños", que siguen siendo parecidos en miles de millones de aspectos al grupo del que intentamos separarlos) pero eso no nos hace diferentes de todos, sino parecidos a otros. No puedes mirar todo desde el mismo sistema de referencia, hay que saber como mirar a cada persona, qué valorar y qué ignorar.
    En éste caso, el hombre de negro juega al Angry Birds pura y exclusivamente para distraerse, porque leer, escribir o pensar no es algo que le llame la atención (ese personaje está basado en gente que he visto/conocido). Aunque no disfruta de su rutina, no le gusta que se le diga que su vida es rutinaria, porque él, al igual que tú, se considera especial, se considera diferente en algo al resto. Le gusta pensar que su vida es especial, que él es un protagonista (y no un co-protagonista junto a 7.000.000.000 personas más).
    A pesar de negarla, las personas ansían la rutina. No es un deseo sincero, solamente es buscar ese sentimiento de seguridad. La rutina es monotonía, y la monotonía asegura la falta de cambio. Es en ese estado falto de toda variante dónde uno puede asumir la total tranquilidad, ya que, pase lo que pase, formará parte de un proceso rutinario que se repite, evitando así que pueda suceder algún cambio (Aunque la rutina no es más que una utopía, hoy vas a clases y mañana han puesto una bomba en el metro al que vas y ya ni vives, o quizás te atropella un coche, inutiliza tus piernas y vives lisiado el resto de tu vida).
    Reincido en que los distintos en nuestro mundo no son señalados mal. Son aquellos que se autoproclaman diferentes y en realidad no lo son a los que se mira mal. A la gente que de verdad es diferente se la admira. Da Vinci, Messi, George R.R. Martin, Synyster Gates... son gente que, de cierta manera, es diferente por tener una habilidad o otra. Y no veo que se los señale como un deshecho social a erradicar. De hecho, se hace todo lo contrario.
    Es la falsa diferencia la que provoca que se "discrimine" o "señale" a alguien. Si a pesar de ser igual te anuncias como diferente, ¿cómo esperas que te acepten como parte de un grupo? Autoproclamarse diferente es una actitud que demuestra que uno se ve, de alguna forma, superior, único, diferenciable a simple vista. Y eso es algo demasiado "orgulloso", de alguien muy "creído". El título de diferente una persona se lo gana, no se lo pone.

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Antes de leer el blog...

Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.