en camas de vertederos,
en vertederos de corazones,
voy viendo que no hay lugar al que ir.
Siempre el escape.
¿Por qué no vivir un poco más?
¿Por qué no vivr un poco menos?
¿Por qué no gusanos y bosques de cenizas?
¿Por qué no puñetazos certeros?
¿Por qué no lanzarse al negror aplastante de la costa?
¿Por qué no tiros en la boca?
¿Por qué no ese verano ebrio de descubrir, fascinados, el mundo nuevo de curvas y humos y licores y rocio sobre los parques?
¿Por qué no aquí tan cerca la ventana?
¿Por qué pesan tanto los mejores recuerdos?
Respirando sin encontrar aire, aspirando bajo el agua.
Y mientras, músculos tensados,
ojos aplastados en un suplício y una ansia sofocante de violencia suicida.
Buscando locos.
Buscando un presente que no deje quemaduras.
Buscando cada noche de ese primer verano.
Buscando entre papeles raídos y trozos de diario.
Cada noche de ese primer verano de soles explorando.
Cada noche de ese nuevo mundo que se abría y ahora se decolora.
Chaser
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