domingo, 14 de abril de 2013

Pesadilla

¿Qué es este sentimiento?
El mundo está borroso y mi mente está seca, me queman los pulmones. Permanezco tumbado y espero.
¿Es esto la locura?
Entre gritos de la muchedumbre veo a un niño fantasmagóricamente escuálido con unos ojos tan grandes y penetrantes que aplastan mi cuello en una entrangulación de caos de tumulto flotante.
Veo máscaras. He debido de llegar al carnaval de las voces.
En un chillido susurrado distingo un pronto. Fango, a mis lados sangre espesa y sigo en mi cama tumbado en un cuarto vacío. En el carrusel de formas y cadaveres de oro y luces violetas.

Y cierro los ojos y sigo con antorchas y cuchillos de carnicero, y los abro y sigo con ahorcados sonriendome con mirada de paranoia felina.
Me mueven, se me llevan, me arrastran, me apuñalan, me gritan y me vuelven a gritar con júbilo caníbal. Todo bajo un baño de risas y la mirada enorme perforadora del niño de huesos impasible.

Pronto.

No puedo aspirar y llegan de nuevo más agujas por el cuello. El corazón me lo devoran ratas y mis manos atadas.

¿Qué son estos insectos?
Vienen y muerden mis ojos ante mi cielo cayendo. Mis brazos y mis piernas sujetos con cuerda y metal y caras superpuestas y sonrisas de chesire desde las sogas.

Bailando los colgados desde su muerte premonitoria. Las ratas siguen despedazando mi corazón que palpita confuso y desesperado como un niño muerto perdido llorando. Como esta tortura que no sé de donde me viene y mis ojos corroidos y carroña carmesí y ceguera.

No puedo gritarles que paren con este ahogo prisionero. Todos verdugos y esa mirada que me invade y me paraliza y no me suelta. No sé si son lagrimas o sangre o lagrimas de sangre lo que me corre por la cara.

Sigue la marcha de carcajadas en la noche naranja y roja y luces violetas y yo atado a la merced de los puñales.

Pronto.
Pronto.

Me siguen desgarrando las ratas y las avispas y abro la boca y nada emerge ante mi desolación severa y mis punzadas de brasas.

Abro y cierro los ojos en mi habitación vacía pero sigue la prisión abrumadora y los destellos de clavos de hielo en mi pensamiento que se desintegra.


Ven, vamos, corre, no puedo, salta, no puedo, dónde estas, por qué has venido, abrázame, tómame, suéltame, pronto, aún no, aún crezco, aún suéltame, aún tu me necesitas, ven, pronto, no más fuego, ven, porfavor, ahora llegan los verdaderos alaridos, pronto, suéltame, pronto, para, suéltame, ven, corre, no puedo, pronto su mirada esquelética, pronto entenderás, pronto de nuevo dolor, pronto hay demasiadas voces, pronto mi corazón devorado que no quiere morir.


¡Suéltame, déjame, libérame, muérete, al menos mátame!

Pronto.
Pronto.
Pronto.

Jolgório desenfrenado a mi alrededor, colgados blancos y verdes y risas risueñas oscuras con hedor a tumba. Euforia de piel desgajada y mi tortura de arrancar a tirones brutales los restos de mi consciencia y mi cabeza.

En una danza de bestias, en un observar taladros de demonios y mi desangramiento de más risas y mi porfavor despiertame o mátame.

Pronto.
Pronto.

¿Es esto la locura?
Niño no, porfavor quítame el yugo de tu mirada diabólica, tu mirada de absoluta perversión, porfavor desiste, súplicas a un demónio de piedra.

Tumbado, pronto, sé que sigo en mi cuarto en la noche sola. Sé que lo ensordecedor no es una carcajada sino un silencio destructor de terror y los ojos del niño siguen ahí  y los cadáveres me sonrien y ahí siguen las ratas y me levanto de la cama y no me tengo en pie y el mareo del mundo que se va derritiendo en la implacable melodia del calvario insufrible de una voz de sirenas malignas que en un pecado se va demoliendo.

Mi corazón deja de latir mientras me dirijo a la puerta y no puedo, caigo apoyado en la pared de cera que sigue, como el mundo, derritiendose.

La voz de ultratumba en las profundidades de mi mente me retumba en una gravedad de perturbación.

Pronto.

No me sostengo, la mirada, las sonrisas, el júbilo de remolinos de sadismo máximo.

No me sostengo, el mundo se derrite y se distorsiona mi vista en un torbellino que se clava en mis ojos derruidos. Mi corazón sigue sin latir y no puedo soportar el tormento de mi cerebro podrido, la voz que sigue harmonica y desafinada.

Lo intento y lo intento y al fin en mi último aliento de un corazón de piedra carcomido, de un corazón muerto, vacíome todo, absolutamente todo, en un aullido gritado que desgarra el universo. Que se derrite más en una imparable voz que me ensordece de nuevo más y más y no para.

Pronto.
Pronto.

Carcajadas, mirada aplastante, sonrisas de pánico inconmesurable, fuego y dolor en la fiesta de la muerte insorportablemente alaridos.

Pronto.
Pronto.
Pronto.

Ya casi.

Pronto.

Chaser

PD: Bueno, ahora que releo, veo que mi intento de hacer una versión literaria de un clímax de caos tipo Réquiem por un sueño ha sido un fracaso (o eso me parece a mí). Pero bueno, a seguir intentándolo.

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Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.