Aquí en medio de la acera tonos de gris, de pie, sonriendo al universo magnánimo me siento parte de él.
Siento que al menos este paseo,
al menos este paseo.
Ojos del entrañable melodioso, en un cielo como el de hoy, tan nítido, tan lleno de posibilidades, tan cumpliendo sueños, tan despertando anhelos, tan diciendome lo qué busco, tan diciendome qué no alcanzaré, tan rindiendome en una sonrisa insignificante pero plena, tan en estos pasos y farolas de naranja a lo lejos.
Tan llevándome, tan lágrimas de gloria.
Bajo la vista a los edificios y a sombras, a animales, gatos y gente rendida en portales.
Paseantes rodeandome de mil pasados y mil historias y recuerdos, desencantos, fracasos, momentos perfectos, desastres, devastación en humo de cigarrillos baratos, todo guardado en una mirada desconfiada, amigable, quizá una mirada sonriente del que comprende tu pararte a ver el cielo y saluda.
Y el regusto de whiskey en copas voraces entre conversaciones y risas que ocultan vidas enteras en algún bar, y algún camarero contemplando con condescendencia triste de la miseria callada.
Todo tan poéticamente desolado y hermoso, todo un mundo de juguetes rotos, cartas perdidas, besos aferrandose unos a otros al borde del abismo, toda tan lleno del ciclo de la vida, tan lleno de pulmones inchados y corazones en apartamentos con ascensor y balcón y una lámpara y una cama para compartir otra noche más en este lugar que sale de no se dónde, que aparece y exploramos en una aventura sin retorno, pasando en el silencio de conversaciones tras la cortina de jazz.
Tras esta noche que no acaba, dejando atrás los fantasmas del día de nuevo esta noche, tras cafés tras medianoche, tras un abrazo y unos labios roce, tras una piel acariciada y calles, que siguen un entremado de palabras y momentos y gente, que nunca acaban y rios de brisa mensajera, y cementerios y tulipanes con espinas, y barcos en la soledad del oceano embalsamado y arrollador y en calma o tras alguna playa de baños desnudos de espuma y lenguas nocturnas.
Todo tan más allá, todo diciendome algo, todo tan piediendome que corra y salte, todo tan andando, todo tan tus ojos risueños, todo tan libros quemados, todo tan fuerza bruta en piedras de agua en cascadas.
Todo tan roca marina descalza, todo tan tierra despues de la lluvia en la hierba, tan motores y asfalto ardiendo, tan olor de sopa de carne en una madrugada en tinieblas y luz de plata, todo tan viejas historias y viejos durmiendo en sueños de memorias frente a chimeneas y brasas y el pasado que no vuelve.
Todo tan aquí paseando, todo tan aquí sonriendole al mundo y a los mil mundos, todo tan buscando placeres y mugre liberadora.
Todo tan heridas y deseos en cajones bajo llave, todo tan refugios y tus ojos negros, todo tan te añoro tanto, toda esta realidad que esconde algo que sigo encontrando y que no encajo, fantasías de surcos estelares.
Otra vez mirando al cielo y todo es tan demasiado, tan no quiero que este andar noctuno acabe nunca, tan lagrimas de compasión, tan gritos de empatía, tan rostros de impotencia, tan deslumbrar de neón, tan ciudades, tan cienmil cuentos, tan sumirte en incierto, tan de la mano con corrientes, tan recorrer arrecifes lejanos, tan arena fría en la nuca y espalda.
Tan canoas adolescentes en mares perdidos buscando perlas, en el balanceo de cuna del mar azul y negro enamorados, tan en trenes con vagones y desiertos de hielo y abrasar por la ventana empañada.
Todo tan escuchando a la noche que pasa y no acaba, todo tan sumergido entre cajas de personas, tan echado el destino y la casualidad y el azar, tan paseos mágicos de soledad nocturna, tan de pie mirando al cielo.
Todo tan atravesando la comprensión,
todo tan espiritus en el dormitorio,
todo tan lágrimas eléctricas.
Chaser
No hay comentarios:
Publicar un comentario