miércoles, 10 de abril de 2013

Reminiscencias del tiempo perdido

Me acerqué al parque. La imagen que había almacenado del lugar en lo más recóndito de mi mente se evaporó con una rapidez pasmosa al observar el estado en el que éste se encontraba.
Aquellos columpios en los que de niño soñaba con alcanzar los cielos habían sucumbido al óxido con el paso de los años, perdiendo su color azul característico. La mitad de los balancines faltaban o estaban rotos, como si unos gamberros con mucho tiempo libre y pocos escrúpulos no hubieran tenido otra idea mejor que destrozarlos.
El parque estaba vacío, puesto que hacía ya años que se cerró por reformas (las cuales jamás llegaron a realizarse). Nadie lo había visitado durante un largo tiempo. Sin embargo, sentí que debía hacerlo. Contemplar una última vez los residuos de aquella lejana infancia antes de irme para siempre de mi pueblo natal.
Todavía tenía fresca en mi mente aquella tarde de verano, con seis años, en la que me acerqué por primera vez al lugar. La diversión que pasé con mi pequeño grupo de amigos no se puede describir en breves palabras. No había problemas ni preocupaciones; los mayores se encargaban de todo, los niños sólo nos teníamos que divertir. Era feliz.
Y aquello ya había acabado. Conforme fui creciendo, los problemas del mundo se echaron sobre mis hombros cual mochila pesada. La diversión se fue reemplazando paulatinamente por obligaciones y rutinas. No podía volver a experimentar aquella libertad remota.
Mi niño interior me pidió una última tarde de diversión en aquel parque, y yo, por supuesto, se la concedí. Probablemente me pasé dos horas columpiándome, recuperando aquel mítico objetivo de querer catapultarme hacia la terraza de enfrente. Fueron quizá las dos horas más felices que pasé en muchísimo tiempo.


Geist

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Antes de leer el blog...

Siento mucho provocar esta pausa, pero... veo necesario aclarar cierto punto respecto al blog, los autores y sus estilos.
De lo que quería informar al lector, es de que en este blog hay mucha variedad de estilos, temas, modalidad textual, tipología, intención comunicativa y supongo que también de calidad (cada uno en su fuerte); así que no dejéis de leer a otros autores porque uno no os guste ya que podéis encontrar desde narrativas simples a más complejas, lo mismo con la poesía, e incluso podéis encontrar alguna simple reflexión personal de Bluehead.
Por lo tanto, repito... por mucho que podáis encontrar escritos de mala calidad o para vosotros "nada interesantes", no dejéis de leer a otros autores, por favor.